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La epidemia silenciosa: el 51% de las madres en situación de vulnerabilidad presenta problemas de salud mental

  • La Fundación Madrina presenta su informe semestral de atención psicológica con base en el diagnóstico de 156 mujeres atendidas y 363 sesiones de terapia entre enero y junio de 2026.
  • La depresión, los trastornos de personalidad, los pensamientos suicidas y la ansiedad son las patologías más frecuentes entre los casos clínicos analizados.

Madrid, 17 de julio. Más de la mitad de las madres en situación de vulnerabilidad en Madrid presenta algún problema de salud mental o factor de riesgo clínico relevante, según el informe semestral del Servicio de Psicología de Fundación Madrina, que realizó 363 sesiones psicológicas con 156 beneficiarias, entre enero y junio del 2026.

El 51,3% de las madres evaluadas presentó algún tipo de alteración psicológica, en contraste con el 48,7% que no mostró indicadores de psicopatología en la valoración inicial. En términos absolutos, 76 mujeres no presentaron ninguna patología detectable, frente a 80 que sí mostraron síntomas depresivos, ideación suicida, ansiedad, problemas de conducta en hijos, estrés postraumático, trastornos de personalidad o consecuencias de violencia sexual.

La depresión emerge como principal trastorno, con un 19,9 % de madres vulnerables que padecen esta condición, seguida de los trastornos de personalidad (9,6 %), la ideación suicida (7,1 %) y la ansiedad (4,5 %). Además, el 3,8 % de las mujeres atendidas ha presentado consecuencias de violencia sexual.

Este perfil clínico es especialmente preocupante debido a que las pacientes son mujeres embarazadas o con menores a cargo que ya se encuentran en riesgo social extremo —por abandono, maltrato, trata o pobreza severa—.

Una «epidemia silenciosa»

Las cifras que ofrece el informe de Fundación Madrina revelan que la afectación psicológica en las madres vulnerables de Madrid supera las tasas de depresión y riesgo suicida descritas en estudios poblacionales europeos.

El equipo de psicólogos de Madrina habla de una «epidemia silenciosa» de depresión, una condición detectada en uno de cada cinco casos atendidos. Este dato contrasta, por ejemplo, con una investigación publicada en The Lancet Public Health y difundida por instituciones españolas que estima la incidencia de la depresión en torno al 6,4 % de la población general —con un 7,7 % en mujeres y un 4,9 % en hombres—. Así, la proporción de beneficiarias de la Fundación Madrina que presentan depresión leve, moderada o severa triplica la media poblacional europea.

A ello se suma un 7,1% de ideación suicida, considerado en el informe como el indicador de riesgo vital más crítico, que obliga a activar planes de seguridad individual, seguimiento estricto entre sesiones y coordinación con profesionales de salud mental especializados. Diversos trabajos sobre conducta suicida en el periodo perinatal señalan que el suicidio es una de las primeras causas de muerte en mujeres embarazadas o en el primer año tras el parto, y que hasta una de cada cinco mujeres en la etapa perinatal ha pensado alguna vez en quitarse la vida.

En este contexto, las cifras de Fundación Madrina se enmarcan en una tendencia global preocupante, pero concentrada en un colectivo especialmente frágil por la ausencia de apoyo social, económico y familiar.

El estudio también revela que la violencia sexual afecta al 3,8 % de las beneficiarias, mientras que el estrés postraumático se detectó en un 0,6 %. La presencia de estos casos, aunque porcentualmente menores en comparación con las demás problemáticas, tiene un peso clínico elevado por su relación con cuadros depresivos y ansiosos.

Alrededor del 35 % de las mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, según cifras de Naciones Unidas, con un impacto directo en la aparición de depresión, ansiedad, ideación suicida y trastornos de estrés postraumático.

Los expertos señalan que abordar esta problemática exige un enfoque basado en la educación, la sensibilización social y el fortalecimiento de redes de apoyo, como el promovido por la Fundación Madrina a través de programas de acogida para víctimas de violencia y trata de personas, que incluyen acompañamiento en vivienda, alimentación, formación y empleo.

Patologías «heredadas»

Un dato especialmente sorprendente para el Servicio de Psicología de Fundación Madrina es que el 5,1 % de las beneficiarias acudió al servicio por problemas de conducta en sus hijos. Estos casos se consideran estratégicos porque el estrés materno, las dificultades en la crianza y la precariedad material pueden retroalimentar la sintomatología depresiva y ansiosa de la madre, así como de los menores a su cargo.

En consecuencia, Madrina propone la creación de un grupo terapéutico de parentalidad dirigido a estas madres, orientado a trabajar pautas de disciplina positiva, manejo del estrés y fortalecimiento del vínculo afectivo con los menores. La evidencia científica subraya que los programas de apoyo a la parentalidad en contextos de pobreza y violencia reducen la probabilidad de problemas de conducta significativos en la infancia y mejoran el bienestar psicológico de las madres.

Protocolo clínico y herramientas de cribado

El modelo de intervención psicológica de Fundación Madrina se rige por un protocolo de tres fases: una primera sesión de anamnesis, donde se recoge la historia biográfica, familiar y social de la usuaria; una segunda y tercera sesión de evaluación clínica con pruebas psicométricas; y, a partir de la tercera o cuarta sesión, el inicio del proceso psicoterapéutico personalizado. Este esquema busca garantizar diagnósticos diferenciales precisos y una intervención ajustada a la gravedad y cronicidad de cada caso.

En la práctica clínica, el servicio utiliza escalas validadas internacionalmente, como el BDI-II y el PHQ-9 para depresión, y el BAI y el GAD-7 para ansiedad —aplicadas en la sesión 2 y la sesión 8 para medir la evolución objetiva de las pacientes—. Estos instrumentos se alinean con las recomendaciones europeas para la detección precoz de trastornos afectivos y de riesgo suicida, en un momento en que la Comisión Europea alerta de que los problemas de salud mental, incluida la depresión, suponen una carga creciente para los sistemas sanitarios y sociales de los Estados miembros.

«Los costes totales de los problemas de salud mental se estiman en más del 4 % del PIB (más de 600 000 millones de euros) en los 27 países de la UE y el Reino Unido», según el informe Health at a Glance de 2018 —antes de la pandemia de COVID-19—, elaborado por la Comisión Europea.

«Son las entidades del tercer sector las que están saliendo al rescate de miles de mujeres que no pueden acceder a los servicios estatales de atención psicológica, bien sea porque no cumplen con los requisitos impuestos para obtener la tarjeta sanitaria o por otras causas de segregación institucional»

Conrado Giménez Agrela, presidente de la Fundación Madrina

Pensando en el futuro

El Servicio de Psicología de Madrina ha establecido como objetivo general para el segundo semestre de 2026 minimizar el impacto de la sintomatología depresiva y el riesgo suicida de las pacientes, mediante una atención integral, oportuna y basada en la evidencia.

Entre las metas específicas destaca la reducción en un 30 % de los indicadores de ideación suicida activa mediante seguimiento quincenal y psicoeducación en manejo de crisis, así como la implementación de un taller grupal de «Activación Conductual» para el 70 % de las mujeres con depresión leve o moderada.

Asimismo, el informe plantea capacitar al equipo de la Fundación en la identificación temprana de estrés postraumático, depresión severa y violencia sexual subclínica, con el compromiso de que el 100 % de los casos de violencia sexual reciban abordaje terapéutico especializado en las primeras cuatro sesiones.

Otra prioridad es optimizar recursos. Para ello, se ajustará la frecuencia de las sesiones, concentrando la intensidad en casos de trastornos de personalidad, depresión severa e ideación suicida, y derivando a las mujeres sin patología a grupos de apoyo psicoeducativo con el objetivo de priorizar en la agenda clínica los casos más graves.

Paralelamente, el informe recomienda consolidar la coordinación con la red pública de salud mental, especialmente en derivaciones a psiquiatría para trastornos de personalidad y depresión severa, donde se considera necesario el abordaje farmacológico en combinación con la terapia psicológica.

Esta coordinación se articula con el modelo integral de Fundación Madrina, que ya ofrece asesoramiento sanitario —incluida psicología, ginecología, pediatría y medicina de familia— a madres y niños en situación de exclusión del sistema de salud universal.

Además, la entidad mantiene programas de acogida, pisos tutelados, banco de alimentos y formación para el empleo, lo que permite abordar de forma simultánea factores de riesgo sociales y clínicos. Solo en 2024, decenas de miles de madres y bebés se beneficiaron de programas como el «Banco del Bebé», la Universidad de Madres, la Clínica Madrina y otras iniciativas.

Fundación Madrina es una organización sin ánimo de lucro que trabaja en apoyo a la maternidad y la infancia vulnerable. Durante más de 25 años de trayectoria —premiada por instituciones como Naciones Unidas y el Parlamento Europeo—, ha ofrecido asistencia integral con el objetivo de garantizar una vida digna y protegida desde antes del nacimiento. Todo esto es posible gracias a la calidad humana de sus integrantes y las donaciones canalizadas a través de la página web.

Acceda al informe completo del Servicio de Psicología de Fundación Madrina aquí.

Contacto

Andrés del Val | prensa@madrina.org | +34 607 39 71 72
Conrado Giménez | presidencia@madrina.org | +34 619 717 565