Fundación Madrina destaca el valor del padre y alerta del aumento de padres solteros en situación de vulnerabilidad
- Más de 362.700 hombres encabezan hoy en España un hogar monoparental, una cifra en alza que convierte al padre soltero en el nuevo perfil vulnerable del que nadie habla.
- La Fundación Madrina reconoce el papel del padre como protector de la familia y garante del futuro de la sociedad.
- Estos padres comienzan a enfrentarse a dificultades de conciliación muy similares a las que históricamente han condicionado la vida laboral de muchas mujeres.
- La figura de los abuelos, y muy especialmente la madre del propio padre, se erige como un pilar discreto pero imprescindible que permite sostener el día a día.
Madrid, 19 de marzo. Con motivo del Día del Padre, la Fundación Madrina ha querido poner en valor el papel insustituible del padre en la protección de la familia, la dignificación de la mujer y el desarrollo integral de los hijos. La entidad recuerda que la figura paterna no solo representa un apoyo afectivo y educativo esencial, sino también un factor determinante de estabilidad social y familiar, especialmente en la crianza de los niños.
La narrativa dominante sobre la monoparentalidad ha estado —con razón— protagonizada por las mujeres. De los 1.944.800 hogares monoparentales en España, la mayor parte (81,4%) están encabezados por una mujer, frente a los 362.700 hombres que afrontan la crianza en solitario, sin embargo, este 18,6% masculino registra una tendencia al alza que merece análisis propio y respuesta institucional específica.
En un contexto social marcado por cambios profundos en las estructuras familiares, la entidad considera necesario reconocer el papel del hombre como padre responsable, comprometido y corresponsable en la crianza.
La Fundación Madrina subraya que la presencia activa del padre fortalece el equilibrio familiar y contribuye a que la maternidad sea vivida con mayor seguridad, apoyo y dignidad. “Cuando un padre acompaña, protege y sostiene a la madre, la familia se convierte en un espacio de seguridad, modelo, amor y crecimiento para los hijos”, señala la institución.
Aumento de padres solteros en situación de vulnerabilidad
La Fundación Madrina también advierte, sin embargo, de una realidad emergente que ha comenzado a constatar en los últimos dos años: el crecimiento de padres solteros que crían en solitario a sus hijos tras el abandono o ruptura con su pareja.
La organización, que tradicionalmente ha acompañado a madres en situación de vulnerabilidad, empieza a detectar cada vez más casos de hombres que se encuentran en una situación similar de dificultad social y laboral.
Se trata de padres que asumen en solitario la crianza de sus hijos pequeños, enfrentándose a obstáculos que hasta ahora se asociaban principalmente a la maternidad.
El nuevo perfil de padre soltero
La Fundación Madrina comienza a identificar con creciente claridad la aparición de un nuevo perfil de padre soltero que rompe estereotipos y revela una realidad social emergente. Se trata, en muchos casos, de hombres con alta cualificación, formación universitaria, dominio de idiomas y una trayectoria profesional previamente estable, que, tras la ruptura de la pareja, asumen en solitario la responsabilidad principal del cuidado de sus hijos.
Este giro vital, inesperado y profundamente exigente, les obliga a reconstruir por completo su equilibrio personal y profesional. Con frecuencia son padres de una hija menor, a la que dedican su tiempo, su energía y su afecto con una entrega silenciosa y constante, convirtiéndose en sostén emocional y referencia única en su crecimiento. En ese proceso, la paternidad deja de ser un rol compartido para convertirse en una misión total, que redefine sus prioridades y su modo de estar en el mundo.
Sin embargo, esta realidad también revela una vulnerabilidad poco visible. Estos padres comienzan a enfrentarse a dificultades de conciliación muy similares a las que históricamente han condicionado la vida laboral de muchas mujeres. La imposibilidad de compatibilizar horarios, la renuncia a oportunidades profesionales y la presión de sostener en solitario el cuidado familiar dibujan un escenario que exige una mirada nueva, más justa y más inclusiva hacia las transformaciones de la familia contemporánea.
Exclusión laboral por el hecho de ser padre
La Fundación Madrina advierte de la emergencia de una nueva y silenciosa forma de vulnerabilidad laboral que comienza a afectar a padres solteros, obligados a situar el cuidado de sus hijos en el centro de su vida, incluso a costa de su desarrollo profesional. Muchos de ellos se ven forzados a rechazar empleos, cancelar proyectos o renunciar a oportunidades que exigen disponibilidad total, al no poder compatibilizar horarios con las necesidades cotidianas de la crianza.
La conciliación, que durante décadas ha sido un desafío fundamental para la mujer, se presenta ahora también como un obstáculo decisivo para estos hombres, que deben reorganizar su vida en torno a los ritmos de sus hijos. Recogerles del colegio, atender imprevistos o simplemente estar presentes se convierte en una prioridad innegociable que limita su acceso al mercado laboral en condiciones de igualdad.
En este contexto, el apoyo familiar adquiere un valor esencial. La figura de los abuelos, y muy especialmente la madre del propio padre, se erige como un pilar discreto pero imprescindible que permite sostener el día a día. Sin embargo, más allá de las dificultades, emerge una realidad profundamente humana: el fortalecimiento de un vínculo afectivo extraordinario entre estos padres y sus hijos.
La Fundación Madrina destaca que muchos de estos hombres desarrollan con sus hijos/as una relación de especial intensidad, basada en la cercanía, la admiración y el amor incondicional. En medio de la renuncia y el esfuerzo, nace así una paternidad profundamente comprometida, que no solo cuida, sino que también transforma y enriquece la vida de quienes la viven.
El papel del padre en la protección de la familia
La Fundación Madrina reivindica la figura del padre como uno de los pilares decisivos en la construcción de la familia. Su presencia no solo sostiene el equilibrio del hogar, sino que “teje una red invisible de seguridad, confianza y estabilidad emocional que permite a los hijos crecer con raíces firmes y horizonte abierto”. El padre no es únicamente quien protege, sino quien da sentido de pertenencia, quien sostiene en la incertidumbre y quien acompaña con firmeza y ternura el camino de la vida.
En su relación con la madre, el padre desempeña un papel profundamente dignificador, reconociendo y elevando la maternidad, fortaleciendo así una alianza esencial sobre la que descansa el bienestar familiar. Desde ahí “se convierte en referencia educativa y modelo de identidad para los hijos, transmitiendo valores, responsabilidad y disciplina, pero también ejemplo, coherencia y compromiso”. Su figura ofrece seguridad afectiva, genera confianza y construye un espacio donde el niño aprende a mirar el mundo con serenidad.
El padre es también quien impulsa el esfuerzo y la superación, quien enseña a levantarse tras la dificultad y a perseverar con esperanza. “Su presencia fortalece los vínculos familiares, une, reconcilia y proyecta sentido de comunidad”. En su tarea educativa introduce a los hijos en el respeto, en la responsabilidad y en el valor de la palabra dada, participando activamente en su desarrollo intelectual y emocional.
Finalmente, el padre encarna una vocación de futuro. Es quien trabaja, a menudo en silencio, para asegurar oportunidades, estabilidad y bienestar a largo plazo. En él se conjugan la protección del presente y la construcción del mañana. Por todo ello, “la Fundación Madrina subraya que reconocer y fortalecer el papel del padre es, en última instancia, proteger a la familia y salvaguardar el futuro de la sociedad”.
Una llamada a reconocer también a los padres
La Fundación Madrina considera que las políticas sociales deben reconocer también las nuevas realidades familiares y prestar atención a los padres que asumen en solitario la crianza.
“La protección de la maternidad y de la infancia no puede ignorar el papel del padre. Cuando un hombre se entrega a la crianza de su hija, está defendiendo la familia con la misma valentía con la que tantas madres han sostenido hogares durante décadas”, afirma la entidad.
En este Día del Padre, Fundación Madrina quiere rendir homenaje a todos aquellos hombres que ejercen su paternidad con responsabilidad, ternura y compromiso, recordando que una sociedad que cuida a sus padres y a sus madres está construyendo un futuro más humano y más justo para sus hijos.
La Fundación Madrina destaca el papel del padre y alerta del aumento de padres solteros en situación de vulnerabilidad
Madrid, 19 de marzo.- La Fundación Madrina ha reivindicado este miércoles, con motivo del Día del Padre, el papel esencial del padre en la protección de la familia y en la dignificación de la mujer, al tiempo que ha alertado del aumento de padres solteros que afrontan dificultades sociales y laborales.
La entidad subraya que la figura paterna contribuye de manera decisiva a la estabilidad familiar, al apoyo a la maternidad y al desarrollo emocional de los hijos. “Cuando el padre acompaña y sostiene a la madre, se fortalece todo el núcleo familiar”, señalan desde la organización.
La Fundación Madrina advierte, sin embargo, de una realidad creciente detectada en los dos últimos años: el incremento de hombres que asumen en solitario la crianza de sus hijos tras la ruptura o abandono de la pareja.
Según la organización, se trata en muchos casos de padres con alta cualificación, formación universitaria e idiomas, que, tras quedarse al cuidado de un/una hijo/a menor, ven limitada su capacidad de acceso al empleo por la dificultad de conciliar.
Estos padres, explican, se ven obligados a rechazar oportunidades laborales o modificar sus condiciones de trabajo para poder atender a sus hijos, una situación que refleja “una nueva forma de vulnerabilidad” hasta ahora menos visible.
La entidad destaca además el papel clave de las abuelas como red de apoyo y pone en valor el fuerte vínculo afectivo que se genera entre estos padres y sus hijos.
La Fundación Madrina insiste en la necesidad de adaptar las políticas sociales a estas nuevas realidades familiares y reconocer el papel del padre como agente activo en la protección y modelo para la infancia.
En este sentido, la organización recuerda que el padre desempeña funciones esenciales como garante de seguridad, apoyo a la madre, modelo del menor, referente educativo y promotor del desarrollo emocional de los hijos.
“La protección de la infancia exige reconocer también a los padres que, en solitario, sostienen a sus familias”, concluye la entidad.
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